DON LIBORIO GÓMEZ DE DIEGO

DON LIBORIO GÓMEZ DE DIEGO

Nacido en 1908 hijo de Juan y de Dolores. Se formó en el Seminario Conciliar de Madrid. Enviado a estudiar por su obispo a la Universidad Pontificia de Comillas, en Santander, obtuvo el grado de Doctor en Sagrada Teología, en 1934, con una tesis que llevaba por título "La Cristología en los Concilios Toledanos". Fue ordenado subdiácono, el 16 de noviembre de 1934, por el Obispo de Santander con las legítimas letras dimisorias del Obispo de Madrid.
El 22 de diciembre de 1934 fue ordenado Diácono en el Palacio Episcopal de Madrid. El 6 de abril de 1935 recibió el presbiterado en la Capilla del Seminario de Madrid.

Fue cura ecónomo desde el 1 de junio de 1935 en Sevilla la Nueva (Madrid) donde se le recuerda especialmente por no querer abandonar el pueblo en los momentos de la persecución religiosa siendo asistido por los pastores de la localidad durante su refugio en el campo.

Fue detenido en Sevilla la Nueva el 28 de octubre de 1936. El 12 de noviembre de 1936 ingresa en la Prisión Provincial de Ventas (Madrid) por orden de la Dirección General de Seguridad. El 2 de diciembre de 1936 fue puesto en libertad en la cárcel donde estuvo retenido y conducido a Paracuellos del Jarama donde fue asesinado. Sus restos descansan hoy en ese lugar.

jueves, 17 de abril de 2014

TRIDÚO PASCUAL

TRIDÚO PASCUAL





JUEVES SANTO
El Jueves Santo abre el Triduo Pascual, y en este día se conmemora la institución de la Eucaristía en la Última Cena y con el Lavatorio de los pies, realizado por Jesús a sus discípulos como signo de humildad.

El Jueves Santo se celebran los Oficios de Semana Santa. El Jueves Santo es tiempo de cuaresma hasta las tres de la tarde aproximadamente. A partir de esta hora nona, da comienzo al Triduo Pascual que culminará en la Vigilia que conmemora, en la noche del Sábado Santo al Domingo de Pascua la Resurrección de Jesucristo.

El Jueves Santo, Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Pascua en una cena, "La Última Cena", en la cual, lavó los pies a sus discípulos. En el transcurso de esta cena Pascual, Jesús predijo que sería traicionado por uno de los Apóstoles, Judas Iscariote. 

Tomó el pan en sus manos, diciendo: "Tomad y comed, este es mi cuerpo",  y a continuación, cogiendo un cáliz de vino, diciendo: "Bebed de él todos, porque esta es la sangre de la Alianza, que será derramada por todo vosotros para el perdón de los pecados".



Este es el momento en que instituye la Eucaristía,  para demostrar a sus discípulos cuánto les amaba, para dar ejemplo de humildad y amor

La Ultima Cena se prolonga mediante la reserva en lo que tradicionalmente se ha llamado "Monumento".  

Durante la noche se mantiene la adoración del Santísimo en el "Monumento", celebrándose la llamada Hora Santa en torno a la medianoche. Esta reserva, nos recuerda la agonía y oración en Getsemaní y el encarcelamiento de Jesús.

El jueves Santo ofrece mil razones para no perderse un sólo detalle. Es el día de rigor en la sobremesa, de la grandiosidad en la tarde, de la marcialidad en la noche y de la majestuosidad en la madrugada. El jueves santo es culmen y conjunción, resumen perfecto de un modo de concebir la penitencia.

Tras la cena,  Jesús y sus discípulos fueron a orar al huerto de  lo olivos, llamado Getsemaní. Los Apóstoles, en lugar de orar, se quedaron dormidos, y Jesús sufrió un momento de fuerte angustia con respecto a su destino, aunque decidió acatar la voluntad de Dios.
 


Judas, había traicionado a Jesús, para entregarlo a los sacerdotes y los ancianos de Jerusalén a cambio de treinta monedas de plata. 
Judas Iscariote, acompañado de un grupo de soldados, armados de espadas y garrotes, enviado por los sacerdotes y los ancianos, llegó a Getsemaní y reveló la identidad de Jesús, dándole un beso en la mejilla. Jesús, entonces fue arrestado por los soldados.  Los apóstoles, al principio se resistieron, pero finalmente todos se dispersaron y huyeron.

Jesús fue llevado al palacio del sumo sacerdote Caifás. Allí fue juzgado ante el Sanedrín. Se presentaron falsos testigos, pero como sus testimonios no coincidían no fueron aceptados. Finalmente, Caifás preguntó directamente a Jesús si era el Mesías, y Jesús le dijo: "Tú lo has dicho". El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras ante lo que consideraba una blasfemia. Los miembros del Sanedrín escarnecieron cruelmente a Jesús.  



Pedro, discípulo de Jesús, que había seguido a Jesús en secreto tras su detención, se encontraba oculto entre los sirvientes del sumo sacerdote. Reconocido como discípulo de Jesús por los sirvientes que allí había, Pedro le negó tres veces, como Jesús lo había profetizado: "Antes de que cante el gallo esta noche, me habrás negado 3 veces".





VIERNES SANTO
El Viernes Santo es el día del máximo dolor y de la muerte de Jesús. Se recuerda el Via Crucis, es decir, el camino que Jesús tuvo que recorrer llevando sobre sus hombros el madero en el cual iba a ser crucificado. En este día, todos los fieles debemos de guardar ayuno y abstinencia de carne como penitencia. El Viernes Santo no se celebra la Eucaristía y se adora la Cruz.


Es un día de riguroso luto y no se celebra misa. En lugar de la Misa, se celebra la "Liturgia de la Pasión del Señor", a media tarde del viernes, a ser  posible cerca de las tres de la tarde, hora en la que se situa la muerte de Nuestro Señor en la Cruz.

El Viernes Santo con el rezo del Vía Crucis literalmente el camino de la cruz, donde a través de catorce estaciones se rememoran los pasos de Jesús camino a su muerte.


El día de Viernes Santo, Jesús fue llevado ante Poncio Pilato, el procurador romano. Tras interrogarle, Pilato no le halló culpable, y pidió a la muchedumbre que eligiera entre liberar a Jesús o a un bandido llamado Barrabás.

La multitud, persuadida por los sacerdotes, pidió que se liberase a Barrabás. Pilato se lavó simbólicamente las manos para expresar su inocencia de la muerte de Jesús. Jesús fue condenado a la crucifixión.



Y las escrituras se cumplieron. Jesús fue condenado a muerte y ejecutado en la Cruz. La Crucifixión no es solo muerte, sino también es una tortura prolongada, con dolor y agonía. Es el método más cruel y terrible de morir.


Jesús fue azotado, lo vistieron con un manto rojo, le pusieron en la cabeza una corona de espinas y una caña en su mano derecha. Los soldados romanos se burlaban de él diciendo: "Salud, rey de los judíos".

Fue obligado a cargar la cruz en la que iba a ser crucificado hasta un lugar llamado Gólgota, que significa, en arameo, "lugar del cráneo". 

Como estaba muy débil debido a que había sido flagelado y torturado, y no podía cargar con la cruz,  un hombre llamado Simón de Cirene, le ayudó a llevar la cruz hasta el monte Gólgota.


Dieron de beber a Jesús vino con hiel. Él probó pero no quiso tomarlo. Tras crucificarlo,los soldados se repartieron sus vestiduras. En la cruz, sobre su cabeza, pusieron un cartel en arameo, grieo y latín con el motivo de su condena: "Este es Jesús, el rey de los judíos", que abreviado se escribe INRI (Iesus Nazaremus Rex Iudaeorum, que significa "Jesús de Nazaret, rey de los judíos". Junto a Jesús fueron asesinados legalmente dos ladrones, uno de los cuales se burló de Cristo, pero el otro se apiadó de él y Jesús le prometió la Salvación.

 

Antes de morir dijo: "Padre en tus manos encomiendo mi espíritu".

Inclinó la cabeza y entregó su espíritu al Padre.





Hoy es el gran día de los penitentes, el día de las procesiones en que nuestros antepasados exhibían públicamente su condición de condenados e imploraban el perdón. Los penitentes cumplen las promesas más atrevidas que se hicieron en momento de desesperación.

Un seguidor de Jesús, llamado José de Arimatea, solicitó a Pilatos el cuerpo de Jesús la misma tarde del viernes en que había muerto, y lo depositó, envuelto en una sábana, en un sepulcro excavado en la roca. Cubrió el sepulcro con una gran piedra.

Al día siguiente, los sacerdotes y fariseos pidieron a Pilato que colocase frente al sepulcro una guardia armada, para evitar que los seguidores de Jesús robasen su cuerpo y difundieran el rumor de que había resucitado y Pilato accedió.



SÁBADO SANTO

Es el tercer día del Triduo Pascual, que concluye con las segundas Visperas del Domingo de Resurrección, culminando así la Semana Santa. Tras conmemorar el viernes santo la muerte de Cristo en la Cruz, se espera el momento de la Resurrección. Es la conmemoración de Jesús en el sepulcro y su Descenso al Abismo. 

El Sábado Sato es un día de luto. Se conmemora también este día la Soledad de María después de llevar al sepulcro a Cristo, quedando en compañía del Apóstol San Juan.

La Iglesia, en este día permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y su muerte, su descenso a los infiernos y esperando en oración y ayuno su resurrección. Es el día del silencio, en la que todos nosotros velamos junto al sepulcro. 

Es un día para profundizar, para contemplar. El altar está despojado y el sagrario, abierto y vacio. Es el día de la ausencia, día de dolor, de reposo, de soledad y de esperanza. 


DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Una vez ha anochecido, tiene lugar la principal celebración cristiana del año, que es la Vigilia Pascual.


La Vigilia Pascual se celebra el sábado por la noche (aunque en el sentido de adelantar la noche del domingo donde se produjo la resurrección del Señor), y es una Vigilia en honor del Señor, de manera que todos tenemos encendidas las lámparas con la esperana del regreso de nuestro Señor Jesucristo.




El Domingo de Pascua o Domingo de Resurrección es nuestro principal día de fiesta y alegría, porque se conmemora la resurreccion de Jesús al tercer día después de haber sido crucificado.
Este día de Pascua marca el final de la Semana Santa,  el final de la crucifixión y muerte de Jesucristo con su posterior Resurrección.


María Magdalena fue al sepulcro muy de madrugada el domingo y descubrió que la piedra había sido removida. Corrió en busca de Pedro y del "discípulo a quien Jesús amaba", Juan,  para avisarles. Los dos discípulos corrieron hacia el sepulcro. 
El discípulo amado llegó primero, pero no entró en el sepulcro. Pedro entró primero y vio las vendas y el sudario, pero no el cuerpo. El otro discípulo entró después, "vió y creyó".



Magdalena se quedó fuera, y se le aparecieron dos ángeles vestidos de blanco. Le preguntaron: ¿Por qué lloras, mujer?, y ella contestó: Porque han tomado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.

Se volvió hacia atrás, y vio a Jesús resucitado, quien le preguntó a su vez por qué lloraba. Magdalena le confundió con el hortelano, y le preguntó dónde había puesto a Jesús. Jesús la llamó: "¡María!" y ella lo reconoció, respondiendo: "Rabbuni". Jesús le pidió que no lo tocara, ya que aún no había subido al Padre. 
 
Ese mismo día, por la tarde, Jesús se apareció al lugar en que los discípulos se encontraban ocultos por temor a los judíos. Les saludó diciendo: "La paz sea con vosotros", les mostró la mano y el costado y soplando les envió al Espíritu Santo.


Jesús resucitó de entre los muertos al tercer día después de su muerte. Así se cumplió lo dispuesto por el Señor, para que el hombre quedara limpio de pecado. 


Domingo de Resurrección, es el gran día en el que Jesucristo resucita después de la crucifixión, y va al encuentro con sus apóstoles, entregándoles el Espíritu Santo para posteriormente ascender a los cielos. 

Cristo triunfó sobre la muerte y con esto nos abrió las puertas del Cielo. Este día en la Misa recordamos esta alegría, encendiendo el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y que permanecerá encendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo.

Es el mayor mensaje de Amor y de Esperanza que el Señor nos pudo dar. Dios nos dio un nuevo nacimiento a una esperanza viva por la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos.

Con la celebración de la Resurrección de Cristo, estamos celebrando también nuestra propia liberación de nuestros pecados.


 "EL GRAN REGALO DE LA PASCUA
ES LA ESPERANZA CRISTIANA,
LA CONFIANZA EN DIOS
SU TRIUNFO FINAL
Y LA BONDAD Y AMOR, QUE ÉL NOS REGALÓ 
A TODOS NOSOTROS"



 

sábado, 12 de abril de 2014

DOMINGO DE RAMOS 2014

DOMINGO DE RAMOS




El Domingo de Ramos (13/04/2014) abre solemnemente la celebración de la Semana Santa. Es el día en que recordamos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y el anuncio de la Pasión con la proclamación de la narracción litúrgica en la Misa, exactamente una semana antes de su resurrección.

La entrada de Jesús, fue una entrada grandiosa y al mismo tiempo humilde. La ciudad estaba llena de peregrinos para celebrar la pascua judía. Una gran multitud rodeó a Jesús que iba montado en un asno, y con ramas de olivos y palmas en las manos, lo acompañaron en su entrada en la ciudad entre cánticos y exclamaciones. Muchos lo seguían llenos de fe y esperanza.


  
En este día se abre de manera oficial la Semana Santa, con una celebración que consta de dos partes:


* Bendición de Ramos y Procesión. Se bedicen los ramos (palmas o ramas de olivos), por lo que se comienza la celebración con gran alegría, ya en la procesión con los ramos benditos, a la vez que se cantan himnos a Cristo Rey.
Las palmas y los ramos de olivo sigifican la victoria.




El olivo es el árbol típico de la región donde vivió Jesús. Por eso los habitantes de Jerusalén salieron a su encuentro con ramos de olivo.




* La segunda parte, nos señala la misión que Jesús hará en la Semana Santa, la cual se muestra con la lectura de la Pasión. 
Parte la celebramos en la Santa misa, que estará llena de símbolos sobre la penitencia y el dolor.
El color litúrgico del Domingo de Ramos es el rojo, debido a que se celebra la Pasión del Señor.



La procesión que realizamos desde nuestras parroquias con los ramos de olivos y con las palmas, es una forma de expresar la fe que tenemos en Cristo Jesús. 


Los ramos son el signo de la participación gozosa en el rito procesional, expresión de la fe de la Iglesia en Cristo, Mesías y Señor, que va hacia la muerte para la salvación de todos los hombres.

Por eso, este domingo tiene un doble significado, de gloria y de sufrimiento, que es lo propio del Misterio Pascual.

 

Avanzamos portadores de Paz y Esperanza que queremos contagiar a todos, porque sabemos que siguiendo a Jesús, llegaremos con Él a la gloria de la Resurrección.


Los ramos benditos se llevan a casa como signo de bendición de Dios, de su protección y ayuda. Se colocan sobre un crucifijo o cuadro religioso y es un sacramental, es decir nos recuerdan algo sagrado. Nos recuerda que hemos aclamado a Jesús, nuestro Rey y que lo seguiremos hasta Su Cruz y que durante el año lo seguiremos aclamando resucitado.
 

 DOMINGO DE RAMOS
DIA DE PROFESIÓN DE FE 
DE LOS CATÓLICOS.
ASISTAMOS CON VENERACIÓN Y
DISPOSICIÓN TOTAL,
PARA ACOMPAÑAR
 EL CAMINO DE JESÚS




martes, 1 de abril de 2014

VIACRUCIS

VIACRUCIS
 "Camino de la Cruz"





Viacrucis significa "Camino de la Cruz" y se refiere a las diferentes etapas o momentos vividos por Jesús desde el momento en que fue hecho prisionero hasta su muerte en la cruz y su posterior resurrección. Por ello, Viacrucis, también se usa comúnmente para expresar todo tipo de dificultades que se presentan en la vida cuando se quieren alcanzar ciertos objetivos. También "Vía Dolorosa". 

Se trata de un acto de piedad, un camino de oración que busca adentrarnos en la meditación de la Pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo en su camino al Calvario. El camino se representa con una serie de catorce recuerdos de la Pasión, denominadas "estaciones" correspondientes a incidentes particulares que Jesús sufrió por la salvación de la humanidad.



HISTORIA

La costumbre de rezar las Estaciones de la Cruz posiblemente comenzó en Jerusalén. Ciertos lugares de la Vía Dolorosa (aunque no se llamó así antes del siglo XVI) fueron reverentemente marcados desde los primeros siglos. Hacer allí las "Estaciones de la Cruz" se convirtió en la meta de muchos peregrinos desde la época del emperador Constantino (Siglo IV).


Desde el siglo doce los peregrinos escriben sobre la "Vía Sacra", como una ruta por la que pasaban recordando la Pasión. No se sabe cuándo surgieron las Estaciones según las conocemos hoy, ni cuando se les comenzó a conceder indulgencias pero probablemente fueron los Franciscanos los primeros en establecer el Vía Crucis ya que a ellos se les concedió en 1342 la custodia de los lugares más preciados de Tierra Santa. Tampoco está claro en que dirección se recorrían ya que, según parece, hasta el siglo XV muchos lo hacían comenzando en el Monte Calvario y retrocediendo hasta la casa de Pilato.


 
Probablemente su origen, tal como lo conocemos hoy, provenga del dominico Álvaro de Córdoba, que es beato, ya que en la ciudad onubense, a mitad del siglo XV representó cada uno de los momentos e invitó a los fieles a recordar la Pasión del Señor. 



Comprendiendo la dificultad de peregrinar a la Tierra Santa, el Papa Inocencio XI en 1686 concedió a los franciscanos el derecho de erigir Estaciones en sus iglesias y declaró que todas las indulgencias anteriormente obtenidas por devotamente visitar los lugares de la Pasión del Señor en Tierra Santa las podían en adelante ganar los franciscanos y otros afiliados a la orden haciendo las Estaciones de la Cruz en sus propias iglesias según la forma acostumbrada. Inocente XII confirmó este privilegio en 1694  y Benedicto XIII en 1726 lo extendió a todos los fieles. En el año 1731 Clemente XII lo extendió aún más permitiendo las indulgencias en todas las iglesias siempre que las Estaciones fueran erigidas por un padre franciscano con la sanción del ordinario (obispo local). Y fijó definitivamete en catorce el número de estaciones. Benedicto XIV en 1742  exhortó a todos los sacerdotes a enriquecer sus iglesias con el rico tesoro de la Estaciones de la Cruz. 

En el año 1773 Clemente XIV concedió la misma indulgencia, bajo ciertas circunstancias, a los crucifijos bendecidos para el rezo de las Estaciones, para el uso de los enfermos, los que están en el mar, en prisión u otros impedidos de hacer las Estaciones en la iglesia. La condición es que sostengan el crucifijo en sus manos mientras rezan Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria un número determinado de veces. Estos crucifijos especiales no pueden venderse, ni prestarse, ni regalarse sin perder las indulgencias ya que son propias para personas en situaciones especiales. En 1862 los obispos obtuvieron permiso para erigir las Estaciones ya sea personalmente o por delegación siempre que fuese dentro de su propia diócesis.



REALIZACIÓN DEL VIACRUCIS

El Vía Crucis se reza de pie y en algunos momentos de rodillas. Debe hacerse caminando, deteniéndose en cada estación, para recordar el camino de Jesús al Calvario. Es por eso que las imágenes de la representación del Vía Crucis están en la pared, alrededor del templo. Si se reza en casa, ayuda tener a mano imágenes de la Pasión y Muerte del Señor, para que puedas recordar e imaginar el dolor redentor de nuestro señor Jesucristo. 

La costumbre es hacer un recorrido grupal que puede tener lugar dentro del templo o por las calles, deteniéndose en cada estación y haciendo una oración en cada estación, una lectura de algún pasaje del evangelio y también un canto.  En los monasterios normalmente se encuentra el vía crucis en el claustro.


Al rezar el Vía Crucis, recordamos con amor y agradecimiento lo mucho que Jesús sufrió por  salvarnos del pecado durante su pasión y muerte. Dicho camino se representa mediante 15 imágenes de la Pasión de Jesucristo, que se llaman "estaciones". Te animarás a cargar con las cruces de cada día, si recuerdas con frecuencia las estaciones o pasos de Jesús hasta el Calvario.





ESTACIONES

La forma tradicional de esta práctica piadosa es ésta:

* Primera Estación: Jesús es condenado a muerte
* Segunda Estación: Jesús carga la cruz
* Tercera Estación: Jesús cae por primera vez
* Cuarta Estación: Jesús encuentra a su madre María
* Quinta Estación: Simón el Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz
* Sexta Estación: Verónica limpia el rostro de Jesús
* Séptima Estación: Jesús cae por segunda vez
* Octava Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén
* Novena Estación: Jesús cae por tercera vez
* Décima Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras
* Undécima Estación: Jesús es clavado en la cruz
* Duodécima Estación: Jesús muere en la cruz
* Decimotercera Estación: Jesús es descendido de la cruz y puesto en brazos de María, su madre.
* Decimocuarta Estación: Jesús es sepultado. 


REFORMA DE JUAN PABLO II
El Viernes Santo del año 1991, y bajo el auspicio de Juan Pablo II, se creó un nuevo Viacrucis con 15 estaciones (el Papa añadió una nueva estación), basadas todas ellas en momentos del Nuevo Testamento, ya que el anterior recogía muchos pasajes de los Evangelios apócrifos entre los que se encontraban el encuentro de Jesús con María, su madre y el acto en el que la Santa Mujer Verónica le enjuga el rostro a Jesús. Este nuevo viacrucis comienza con la oración de Jesús en el huerto de Getsemaní y finaliza con la Resurrección de Cristo. Era un intento de acercar ecuménicamente a todas las confesiones cristianas. 

El nuevo Vía Crucis, con 15 estaciones es:

*Primera Estación: "Jesús en el huerto de los Olivos"
 

Te  adoramos Señor y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Oh Padre, abre nuestros corazones a la aceptación de tu voluntad para que tengamos la fuerza de velar, y para que la participación en sus sufrimientos nos permita experimentar la fuerza de su resurrección.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mi.

Reza Padrenuestro



*Segunda Estación: "Jesús, traicionado por Judas, es arrestado"

Te  adoramos Señor y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Y  tus discípulos, donde están? Huyen todos. Señor, Tú has aceptado  la prueba  y el abandono de tus  amigos  más  íntimos. Ayúdanos  a mantenernos en pie siempre, en  cualquier  situación sin cerrar el corazón al Amor.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mi.

Rezar Padrenuestro




*Tercera Estación: "Jesús es condenado por el Sanedrín"


Te  adoramos Señor y te bendecimos, porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Padre perdónanos, muchas veces hemos tratado la fe como algo que nos pertenece, algo nuestro, como un privilegio nuestro; es tu gracia la que nos permite reconocer a Jesús como el verdadero Cristo,  Tu  hijo, nuestro Señor; perdónanos  también por  haber rechazado a tu pueblo, por haberlo ofendido, incluso en tu liturgia.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mi.

Reza Padrenuestro



*Cuarta Estación: "Jesús es negado por Pedro"

 
Te  adoramos Señor y te bendecimos, porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Oh  Jesús,  no dejes de rezar por nosotros, no  nos  abandones cuando nos alejemos de Ti; que tu bondadosa mirada nos acompañe y nos haga volver a ti, siempre.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mi.
Reza Padrenuestro




*Quinta Estación: "Jesús es condenado a muerte por Pilato"

Te adoramos Señor y te bendecimos porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Sentenciado y no por un tribunal, sino por todos. Condenado por los mismos que le habían aclamado poco antes. Y Él calla.
Nosotros huimos de ser reprochados. Y saltamos inmediatamente...
Dame Señor la fuerza para imitarte, uniéndome a Ti por el Silencio cuando alguien me haga sufrir. ¡Ayúdame!
Señor pequé, te piedad y misericordia de mí. 

Reza Padrenuestro



*Sexta Estación: "Jesús es flagelado y coronado de espinas"

Te  adoramos Señor y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
 
Oh Padre, Tú has creado al hombre a tu imagen y  semejanza; en la persona de Jesús nos manifiestas tu imagen perfecta. Que el Espíritu nos ayude a asemejarnos cada vez mas a la imagen de  Tu Hijo y nos enseñe a descubrir tu rostro tal como se manifiesta en el rostro de los torturados y humillados de este mundo.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mi.
 
Reza Padrenuestro



*Séptima Estación: "Jesús carga la cruz"


Te  adoramos Señor y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Que yo comprenda, Señor, el valor de la Cruz, de mis pequeñas cruces de cada día, de mis dolencias, de mi soledad.
Dame convertir en ofrenda amorosa, en reparación por mi vida y en apostolado por mis hermanos, mi cruz de cada día.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mi.

Reza Padrenuestro



*Octava Estación: "Jesús es ayudado por Simón el Cirineo a llevar la cruz"

Te  adoramos Señor y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Cada uno de nosotros tenemos nuestra vocación, hemos venido al mundo para lograr algo concreto, para realizarnos de una manera particular. ¿Cuál es la mía y cómo la llevo a cabo? Pero hay algo, Señor, que es misión mía y de todos: la de ser Cirineo de los demás, la de ayudar a todos. 

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mi

Reza Padrenuestro




*Novena Estación: "Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén"

Te  adoramos Señor y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Muchas veces, tendríamos que analizar la causa de las lágrimas, de los pesares, de las preocupaciones. Tal vez hay en ellos un fondo de orgullo, de amor propio mal entendido, de egoísmo, de envidia.
Debería llorar por mi falta de correspondencia a tus innumerables beneficios de cada día, que me manifiestan, Señor, cuánto me quieres.
Dame profunda gratitud y correspondencia a tu misericordia.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Reza un Padrenuestro



*Décima Estación: "Jesús es crucificado"
 
Te adoramos Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Señor, que yo disminuya mis limitaciones con mi esfuerzo y así pueda ayudar a mis hermanos. Y que cuando mi esfuerzo no consiga disminuirlas, me esfuerce en ofrecértelas también por ellos.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Reza Padrenuestro




*Undécima Estación: "Jesús promete su reino al buen ladrón"

Te adoramos Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
El buen ladrón reconoció al Señor, precisamente en la cruz. Algunos no lo reconocieron cuando hizo milagros.
En su corazón creyó, con la lengua confesó su fe. Le dijo: "Acuérdate de mi cuando llegues a tu reino".
El paraíso tiene árboles de felicidad: hoy estarás conmigo en el madero de la cruz; hoy también estarás conmigo en el árbol de la salvación.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mi.

Reza Padrenuestro




*Duodécima Estación: "Jesús en cruz, su madre y el discípulo"
 
Te adoramos Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
 
Déjame estar a tu lado, Madre, especialmente en estos momentos de tu dolor incomparable. Déjame estar a tu lado. Más te pido: que hoy y siempre me tengas cerca de Ti y te compadezcas de mí.

¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía!

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Reza Padrenuestro



*Decimotercera Estación: "Jesús muere en la cruz"

Te adoramos Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Te adoro, mi Señor, muerto en la Cruz por Salvarme. Te adoro y beso tus llagas, las heridas de los clavos, la lanzada del costado...
Has muerto por salvarnos. Déjame responder a tu amor con amor, cumplir tu voluntad, trabajar por mi salvación ayudado de tu gracia.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Reza Padrenuestro 



*Decimocuarta Estación: "Jesús es sepultado"
 
Te adoramos Señor y te bendecimos porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Todo ha terminado. Pero no: después de la muerte, la Resurrección. Enséñame a ver lo transitorio y pasajero, a la luz de lo que perdura. Y que esa luz ilumine todos mis actos. Así sea.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Reza Padrenuestro




*Decimoquinta Estación: "Jesús resucita de entre los muertos"

15ª ESTACIÓN: JESÚS RESUCITATe adoramos Señor y te bendecimos porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado.
Unas piadosas mujeres fueron al sepulcro de Jesús muy temprano. El anuncio de la resurrección convierte su tristeza en alegría. Jesús está vivo y nosotros vivimos en Él para siempre. La Resurrección de Cristo inaugura para la humanidad una renovada primavera de esperanza.
Jesús, enséñame a mantener siempre la esperanza.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mi.

Reza Padrenuestro



Víacrucis, "camino de la cruz" , un acto de piedad, un camino de oración que se busca con la meditación de la Pasión y Muerte de Jesucristo en su camino al Calvario.

Perdónanos Jesús, y permítenos 
que te acompañemos en este viaje.
Jesús nuestro.
 Queremos vivir siempre y morir unidos a ti, 
para resucitar a la vida eterna.
"La cruz es el camino a la gloria,
 el camino a la luz"



martes, 25 de marzo de 2014

ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR

 LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR

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Esta fiesta se celebra el 25 de marzo de cada año y es una de las más antiguas de la Iglesia, donde se conmemora la Encarnación del Hijo de Dios en el seno de María, nueve meses antes de su nacimiento. El relato evangélico dice que el arcángel Gabriel se aparece a María y la anuncia que va a ser madre del Salvador. María acepta la misión que Dios le confía respondiendo al ángel: "Hágase en mí según tu palabra".


Esta fiesta tuvo diversas denominaciones tradicionales: Anunciación de Cristo, Fiesta de la Encarnación, Inicio de la Redención, Anunciación de la Santísima Virgen María. Con esta última fue celebrada desde tiempo inmemorial hasta la reforma de 1970, en que pasó a llamarse la Anunciación del Señor.


EL ANUNCIO DEL ÁNGEL A MARÍA
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La Virgen se llamaba María.


Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: "Salve, llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús.


Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su Padre, y Él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin".
María le dijo entonces al ángel: "¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez ha concebido a un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios". María contestó: "Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho". El ángel se retiró de su presencia.

Y en aquel momento el Hijo de Dios se encarnó y se hizo hombre en el vientre Santísimo de la Virgen María. Día grande y mil veces bendito en el que Dios se vino a vivir entre nosotros.
En 9 meses será Navidad, el día del Nacimiento de Jesús. Tanto amó Dios al mundo que le dio a su propio Hijo para que el mundo se salvara por medio de Él.



EXPLICACIÓN RELATO ANUNCIACIÓN

La palabra "ángel" significa: Un mensajero, un mensajero de Dios.

Gabriel significa: el que trae buenas noticias, de parte de Dios.

Desposada: Comprometida en matrimonio. Unos meses antes de casarse, los novios firmaban un compromiso de matrimonio, para que el esposo pudiera dedicarse tranquilamente a preparar todo lo necesario para su próximo hogar, sin peligro de que después la prometida ya no se casara con él.

María es un nombre que significaba "Señora" o "Princesa". En Egipto el nombre de María proviene de dos palabras: "Mar": la hija preferida e "ia": abreviatura de IAVEH: Dios. Por lo que, María significa "La hija preferida de Dios".

Salve, en hebreo significa "Yo te saludo. Te felicito. Alégrate". Cada vez que rezamos el Avemaría saludamos a la Virgen con el mismo saludo con el que la saludó el ángel en el día más feliz de su vida, en el día de la Anunciación, cuando ella empezó a ser la Madre de Dios.

Llena de gracia: La mujer que más gracias o favores ha recibido de Dios. Llena de gracia, quiere decir la muy simpática para Dios. Si Ella hubiera tenido algún pecado, ya no habría sido totalmente simpática para Nuestro Señor. Ella, no tuvo ni la más mínima mancha de pecado, por eso fue la elegida por Dios.

El nombre de Jesús significa: el que salva de los pecados. Porque Él ha venido a salvarnos a los pecadores y a pagar nuestras deudas ante Dios.



REFLEXIÓN DE LA ANUNCIACIÓN

 
El día 25 de marzo, celebramos en medio del tiempo de Cuaresma, una gran fiesta: La Anunciación del Señor a la Santísima Virgen María, a través del ángel Gabriel.



En la Anunciación ha llegado, por fin, esa hora que fue anunciada, por los profetas y que el pueblo esperaba desde hacía siglos. El encuentro del ángel con María resulta uno de los momentos más grandes de la historia de Israel y de toda la humanidad.

De una manera única se tocan el cielo y la tierra, la grandeza de Dios y la pequeñez de su criatura. A Ella, Dios la ha elegido para revelar su misterio, mantenido en secreto durante siglos. En el seno de María se hará realidad la promesa de Dios: "El Señor le dará el trono a David, su padre y reinará sobre la casa de Jacob para siempre", le anuncia el ángel a María.

La llamada del ángel a María, es significativo para el actuar de Dios frente al hombre. 



Lo podemos ver en 3 características:

* Dios prefiere a los humildes, a los pequeños, a los sencillos. Por eso escoge a María, "la esclava del Señor". Ella es humilde, porque conoce la distancia infinita que hay entre Dios y Ella. María se siente una hija pequeña e insignificante de su pueblo.

*Para los sucesos verdaderamente grandes de la historia y de nuestra vida, Dios no elige la agitación y la turbulencia del mundo, sino elige la soledad y la tranquilidad. Los momentos más grandes suelen ser  los más silenciosos y ocultos. Así sucede también en este encuentro singular entre el cielo y la tierra: tiene lugar en la soledad y paz de la casa de María, ignorado por el mundo.

* La Anunciación nos revela, que Dios toma en serio al hombre y su libertad. Por eso no quiere realizar sus planes de salvación sin la colaboración y el consentimiento libres del hombre. En la escena del Evangelio, este respeto de Dios ante la dignidad y libertad del ser humano se expresa de un modo impresionante. Dios le da a María la posibilidad de aceptar a rechazar su misión. Dios pone el destino de la humanidad en las manos de esta virgen sencilla.


La respuesta de María en esta hora decisiva resulta ejemplar para todos nosotros: "Hágase en mí según tu palabra" Ella acepta, aunque no vea ni comprenda. Por eso, lo más extraordinario de María, en la hora de la Anunciación es su fe.

María es la primera creyente de la Iglesia: la Madre de todos los creyentes, así llamada por los Padres de la Iglesia. Ella es modelo de nuestra fe, no sólo en la hora de la Anunciación sino también en toda su vida.

El ángel se retira y Ella queda sola, sola con su gran misterio, sin posibilidad de explicárselo a nadie. Y se inicia su doloroso camino de fe. Desde ese mismo momento comienza a ser la Madre Dolorosa. Recordemos, su situación difícil frente a San José, el nacimiento en la miseria, la matanza de los inocentes, la fuga a Egipto, hasta la muerte de su Hijo en la cruz.
 

LA ANUNCIACIÓN..... "TÚ SERÁS LA MADRE DEL MESÍAS..."
"HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR,
 HÁGASE EN MÍ SEGÚN TU PALABRA"
MARÍA, MADRE MÍA, 
ERES DUEÑA 
DE MI CORAZÓN



miércoles, 19 de marzo de 2014

SAN JOSÉ

SAN JOSÉ ESPOSO DE MARÍA


San José tuvo un papel esencial: Dios le encomendó la gran responsabilidad y privilegio de ser el padre adoptivo del Niño Jesús y de ser esposo virginal de la Virgen María. San José, el santo custodio de la Sagrada Familia, es el santo que más cerca está de Jesús y de la Santísima de la Virgen María.

En el Plan Reconciliador de Dios, San José tuvo un papel esencial, Dios le encomendó la gran responsabilidad y privilegio de ser el padre adoptivo del Niño Jesús y de ser esposo virginal de María.


San José, no era el padre natural de Jesús, quién fue engendrado en el vientre virginal de la Virgen María por obra del Espíritu Santo y es Hijo de Dios, pero José lo adoptó amorosamente y Jesús se sometió a él como un buen hijo ante su padre. ¡Cuánto influenció José en el desarrollo humano del niño Jesús! ¡Qué perfecta unión existió en su ejemplar matrimonio con María!


MODELO DE SILENCIO Y DE HUMILDAD

Las principales fuentes de información sobre la vida de San José son los primeros capítulos del evangelio de Mateo y de Lucas. En los relatos no conocemos palabras expresadas por él, tan sólo conocemos sus obras, sus actos de fe, amor y de protección como padre responsable del bienestar de su amadísima esposa y de su excepcional Hijo. Es un caso excepcional en la Biblia: un santo al que no se le escucha ni una sola palabra. Es el "Santo del silencio". 

Su santidad se irradiaba desde antes de los desposorios. Es un "escogido" de Dios; desde el principio recibió la gracia de discernir los mandatos del Señor. No es que haya sido uno de esos seres que no pronunciaban palabra, fue un hombre que cumplió aquel mandato del profeta antiguo: "sean pocas tus palabras". Es decir, su vida sencilla y humilde se entrecruzaban con su silencio integral, que no significa mero mutismo, sino el mantener todo su ser encauzado a cumplir el Plan de Dios. San José, patrono de la vida interior, nos enseña con su propia vida a orar, a amar, a sufrir, a actuar rectamente y a dar gloria a Dios con toda nuestra vida.



VIDA VIRTUOSA

Su libre cooperación con la gracia divina hizo posible que su respuesta sea total y eficaz. Dios le dio la gracia especial según su particular vocación y, al mismo tiempo, la misión divina excepcional que Dios le confió requirió de una santidad proporcionada.
Se ha tratado de definir muchas veces las virtudes de San José: "Brillan en él, sobre todo las virtudes de la vida oculta: la virginidad, la humildad, la pobreza, la paciencia, la prudencia, la fidelidad que no puede ser quebrantada por ningún peligro, la sencillez y la fe; la confianza en Dios y la mas perfecta caridad. Guardó con amor y entrega total, el deposito que se le confiara con una fidelidad propia al valor del tesoro que se le depositó en sus manos".

San José es también modelo incomparable, despues de Jesús, de la santificación del trabajo corporal. Por eso la Iglesia ha instituído la fiesta de S. José Obrero, celebrada el 1 de mayo, presentándole como modelo sublime de los trabajadores manuales.


AMOR VIRGINAL
La concepción del Verbo divino en las entrañas virginales de María, se hizo en virtud de una acción milagrosa del Espíritu Santo, sin intervención alguna de San José. Este hecho es narrado por el Evangelio y constituye uno de los dogmas fundamentales de nuestra fe católica: la virginidad perpetua de María. 
 

En virtud de ello, San José ha recibido diversos títulos: padre nutricio, padre adoptivo, padre legal, padre virginal; pero ninguna en sí encierra la plenitud de la misión de San José en la vida de Jesús.
San José ejerció sobre Jesús la función y los derechos que corresponden a un verdadero padre, del mismo modo que ejerció sobre María, virginalmente, las funciones y derechos de verdadero esposo.

La relación de esposos que sostuvo San José y Virgen María es ejemplo para todo matrimonio; ellos nos enseñan que el fundamento de la unión conyugal está en la comunión de corazones en el amor divino. Para los esposos, la unión de cuerpos debe ser una expresión de ese amor y por ende un don de Dios. San José y María Santísima, sin embargo, permanecieron vírgenes por razón de su privilegiada misión en relación a Jesús. La virginidad, como donación total a Dios, nunca es una carencia; abre las puertas para comunicar el amor divino en la forma mas pura y sublime.



DOLOR Y ALEGRÍA

Desde su unión matrimonial con María, San José supo vivir con esperanza en Dios la alegría-dolor fruto de los sucesos de la vida diaria. En Belén tuvo que sufrir con la Virgen la carencia de albergue hasta tener que tomar refugio en un establo.

Allí nació Jesús, el Hijo de Dios. El atendía a los dos como si fuese el verdadero padre.
San José tuvo que vivir unos años con la Virgen y el Niño en el exilio de Egipto. Esto representaba dificultades muy grandes: La Sagrada familia, no hablaba el idioma, no tenía el apoyo de familiares o amigos, encontrándose con dificultades de empleo y pobreza. San José aceptó todo eso por amor sin exigir nada, siendo modelo ejemplar de esa amorosa obediencia que como hijo debe a su Padre en el cielo.

Lo más probable es que San José muriera antes del comienzo de la vida pública de Jesús ya que no estaba presente ya en las bodas de Canaá ni se habla más de él. De estar vivo, San José hubiese estado sin duda al pie de la Cruz con María. La entrega que hace Jesús de su Madre a San Juan da también a entender que ya San José estaba muerto.

Según San Epifanius, San José murió en sus 90 años y el Venerable Beda dice que fue enterrado en el Valle de Josafat.



PATRONO DE LA IGLESIA UNIVERSAL
El Papa Pío IX, atendiendo a las innumerables peticiones que recibió de los fieles católicos del mundo entero, y, sobre todo, al ruego de los obispos reunidos en el Concilio Vaticano I, declaró y constituyó a San José Patrono Universal de la Iglesia, el 8 de diciembre de 1870.
Cuando Dios decidió fundar la familia divina en la tierra, eligió a San José para que fuera el protector y custodio de su Hijo; para cuando se quiso que esta familia continuase en el mundo, esto es, de fundar, de extender y de conservar la Iglesia, a San José se le encomienda el mismo oficio. Un corazón que es capaz de amar a Dios como a hijo y a la Madre de Dios como a esposa, es capaz de abarcar en su amor y tomar bajo su protección a la Iglesia entera, de la cual Jesús es cabeza y María es Madre.

El día de San José, también se celebra el día del padre, que es un día conmemorativo en el cual se celebra al padre de familia con la intención de honrar la paternidad y la influencia del hombre en la vida de sus hijos.


DEVOCIÓN A SAN JOSÉ
Una de las mas fervientes propagadoras de la devoción a San José fue Santa Teresa de Ávila. En el capítulo sexto de su vida, escribió uno de los relatos mas bellos que se han escrito en honor a este santo:
"Tomé por abogado y protector al glorioso San José, y encomiéndeme mucho a él. Vi claro que así de esta necesidad, como de otras mayores, este padre y señor mío me sacó con mas bien de lo que yo le sabia pedir. No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa tan grande las maravillosas mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; de este santo tengo experiencia que socorre en todas las necesidades, y es que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra, que como tenia nombre de padre, y le podía mandar, así en el cielo hace cuanto le pide. Querría yo persuadir a todos que fuesen devotos de este glorioso santo por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios".
Otros santos que también propagaron la devoción a San José fueron San Vicente Ferrer, Santa Brígida, San Bernardino de Siena (que escribió en su honor muy hermosos sermones) y San Francisco de Sales, que predicó muchas veces recomendando la devoción al Santo Custodio.




Enseñarás a volar
pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar, 
pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.
Sin embargo... en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño, 
perdurará siempre 
la huella del camino enseñado.
"SAN JOSÉ PROTEGENOS"