DON LIBORIO GÓMEZ DE DIEGO

DON LIBORIO GÓMEZ DE DIEGO

Nacido en 1908 hijo de Juan y de Dolores. Se formó en el Seminario Conciliar de Madrid. Enviado a estudiar por su obispo a la Universidad Pontificia de Comillas, en Santander, obtuvo el grado de Doctor en Sagrada Teología, en 1934, con una tesis que llevaba por título "La Cristología en los Concilios Toledanos". Fue ordenado subdiácono, el 16 de noviembre de 1934, por el Obispo de Santander con las legítimas letras dimisorias del Obispo de Madrid.
El 22 de diciembre de 1934 fue ordenado Diácono en el Palacio Episcopal de Madrid. El 6 de abril de 1935 recibió el presbiterado en la Capilla del Seminario de Madrid.

Fue cura ecónomo desde el 1 de junio de 1935 en Sevilla la Nueva (Madrid) donde se le recuerda especialmente por no querer abandonar el pueblo en los momentos de la persecución religiosa siendo asistido por los pastores de la localidad durante su refugio en el campo.

Fue detenido en Sevilla la Nueva el 28 de octubre de 1936. El 12 de noviembre de 1936 ingresa en la Prisión Provincial de Ventas (Madrid) por orden de la Dirección General de Seguridad. El 2 de diciembre de 1936 fue puesto en libertad en la cárcel donde estuvo retenido y conducido a Paracuellos del Jarama donde fue asesinado. Sus restos descansan hoy en ese lugar.

sábado, 6 de febrero de 2016

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2016



 “Misericordia quiero y no sacrificio” (Mt 9,13).
Las obras de misericordia en el camino jubilar





1. María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada

En la Bula de convocación del Jubileo invité a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17).
Con la invitación a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor» quise hacer hincapié en la primacía de la escucha orante de la Palabra, especialmente de la palabra profética. 

La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio. Por eso, en el tiempo de la Cuaresma enviaré a los Misioneros de la Misericordia, a fin de que sean para todos un signo concreto de la cercanía y del perdón de Dios.

María, después de haber acogido la Buena Noticia que le dirige el arcángel Gabriel, canta proféticamente en el Magnificat la misericordia con la que Dios la ha elegido. La Virgen de Nazaret, prometida con José, se convierte así en el icono perfecto de la Iglesia que evangeliza, porque fue y sigue siendo evangelizada por obra del Espíritu Santo, que hizo fecundo su vientre virginal.
En la tradición profética, en su etimología, la misericordia está estrechamente vinculada, precisamente con las entrañas maternas (rahamim) y con una bondad generosa, fiel y compasiva (hesed) que se tiene en el seno de las relaciones conyugales y parentales.



2. La alianza de Dios con los hombres: una historia de misericordia
El misterio de la misericordia divina se revela a lo largo de la historia de la alianza entre Dios y su pueblo Israel. Dios, en efecto, se muestra siempre rico en misericordia, dispuesto a derramar en su pueblo, en cada circunstancia, una ternura y una compasión visceral, especialmente en los momentos más dramáticos, cuando la infidelidad rompe el vínculo del Pacto y es preciso ratificar la alianza de modo más estable en la justicia y la verdad.
Aquí estamos frente a un auténtico drama de amor, en el cual Dios desempeña el papel de padre y de marido traicionado, mientras que Israel el de hijo/hija y el de esposa infiel. Son justamente las imágenes familiares —como en el caso de Oseas (cf. Os 1-2)— las que expresan hasta qué punto Dios desea unirse a su pueblo.

Este drama de amor alcanza su culmen en el Hijo hecho hombre. En él Dios derrama su ilimitada misericordia hasta tal punto que hace de él la «Misericordia encarnada» (Misericordiae vultus, 8).
En efecto, como hombre, Jesús de Nazaret es hijo de Israel a todos los efectos. Y lo es hasta tal punto que encarna la escucha perfecta de Dios que el Shemà requiere a todo judío, y que todavía hoy es el corazón de la alianza de Dios con Israel: «Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt 6,4-5). 

El Hijo de Dios es el Esposo que hace cualquier cosa por ganarse el amor de su Esposa, con quien está unido con un amor incondicional, que se hace visible en las nupcias eternas con ella.
Es éste el corazón del kerygma apostólico, en el cual la misericordia divina ocupa un lugar central y fundamental. Es «la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado» (Exh. ap. Evangelii gaudium, 36), el primer anuncio que «siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis» (ibíd., 164). 

La Misericordia entonces «expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer» (Misericordiae vultus, 21), restableciendo de ese modo la relación con él. Y, en Jesús crucificado, Dios quiere alcanzar al pecador incluso en su lejanía más extrema, justamente allí donde se perdió y se alejó de Él. Y esto lo hace con la esperanza de poder así, finalmente, enternecer el corazón endurecido de su Esposa.


3. Las obras de misericordia
La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia. Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales.
Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo, consolarlo y educarlo. 

Por eso, expresé mi deseo de que «el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina» (ibíd., 15). En el pobre, en efecto, la carne de Cristo «se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga... para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado» (ibíd.).
Misterio inaudito y escandaloso la continuación en la historia del sufrimiento del Cordero Inocente, zarza ardiente de amor gratuito ante el cual, como Moisés, sólo podemos quitarnos las sandalias (cf. Ex 3,5); más aún cuando el pobre es el hermano o la hermana en Cristo que sufren a causa de su fe.
Ante este amor fuerte como la muerte (cf. Ct 8,6), el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres.
Esto es así porque es esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo. 

Y cuanto mayor es el poder y la riqueza a su disposición, tanto mayor puede llegar a ser este engañoso ofuscamiento. Llega hasta tal punto que ni siquiera ve al pobre Lázaro, que mendiga a la puerta de su casa (cf. Lc 16,20-21), y que es figura de Cristo que en los pobres mendiga nuestra conversión. Lázaro es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos. Y este ofuscamiento va acompañado de un soberbio delirio de omnipotencia, en el cual resuena siniestramente el demoníaco «seréis como Dios» (Gn 3,5) que es la raíz de todo pecado. 

Ese delirio también puede asumir formas sociales y políticas, como han mostrado los totalitarismos del siglo XX, y como muestran hoy las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar.
Y actualmente también pueden mostrarlo las estructuras de pecado vinculadas a un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero, como consecuencia del cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose incluso a mirarlos.

La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia.
Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los «poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos. 

Sólo en este amor está la respuesta a la sed de felicidad y de amor infinitos que el hombre —engañándose— cree poder colmar con los ídolos del saber, del poder y del poseer. Sin embargo, siempre queda el peligro de que, a causa de un cerrarse cada vez más herméticamente a Cristo, que en el pobre sigue llamando a la puerta de su corazón, los soberbios, los ricos y los poderosos acaben por condenarse a sí mismos a caer en el eterno abismo de soledad que es el infierno.
He aquí, pues, que resuenan de nuevo para ellos, al igual que para todos nosotros, las lacerantes palabras de Abrahán: «Tienen a Moisés y los Profetas; que los escuchen» (Lc 16,29). Esta escucha activa nos preparará del mejor modo posible para celebrar la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la muerte del Esposo ya resucitado, que desea purificar a su Esposa prometida, a la espera de su venida.

No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf.Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38).

Vaticano, 4 de octubre de 2015
Fiesta de San Francisco de Assis




Francisco










martes, 2 de febrero de 2016

CANDELARIA. PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO



ORIGEN DE LA FIESTA
Esta costumbre tiene su origen en la celebración litúrgica de la fiesta de la purificación de nuestro Señor y la presentación del Niño Dios al Templo.


En tiempo de Jesús, la ley prescribía en el Levítico, que toda mujer debía presentarse en el templo, para purificarse pasados cuarenta días desde que hubiese dado a luz. Si el nacido era varón, debía ser circuncidado a los ocho días, y la madre debería permanecer en su casa durante treinta y tres días más, purificándose a través del recogimiento y la oración.

Cuando se cumplía la fecha, acudía en compañía de su esposo a las puertas del templo para llevar una ofrenda: un cordero o una paloma o tórtola. Con respecto al niño recién nacido, todo primogénito debía ser consagrado al Señor, en recuerdo de los primogénitos de Egipto que había salvado Dios.




PRESENTACIÓN DE JESÚS AL TEMPLO
José y María llevaron a Jesús al templo de Jerusalén. Por mandato de la Escritura, al presentar un niño en el templo había que llevar un cordero y una paloma, y ofrecerlos en sacrificio al Señor.

El cordero y la paloma son dos animalitos inofensivos e inocentes, y su sangre se ofrecía por los pecados, de los que sí somos ofensivos, y no somos inocentes. 
Jesús no necesitaba ofrecer este sacrificio, pero quiso que se ofreciera, porque Él, venía a obedecer humildemente a las Santas Leyes del Señor, y a ser semejante en todo a nosotros, menos en el pecado.



La Ley decía que si los papás eran muy pobres, podían reemplazar el cordero por unas palomas. Como María y José, eran pobres, llevaron dos palomas blancas en sacrificio, en el día de la Presentación del Niño Jesús. En la puerta del templo estaba un sacerdote, el cual recibía a los padres y al niño, y hacía la oración de presentación del pequeño infante al Señor.


En aquel momento hizo su aparición un personaje muy especial. Su nombre era Simeón. Era un hombre inspirado en el Espíritu Santo. El Espíritu Santo, había prometido a Simeón que no se moriría sin ver al Salvador del mundo, y ahora al llegar esta pareja de jóvenes esposos con su hijito al templo, el Espíritu Santo le hizo saber al profeta, que aquel pequeño niño era el Salvador y Redentor.
Simeón emocionado pidió a la Santísima Virgen que le dejara tomar por unos momentos al Niño Jesús en sus brazos y levantándolo hacia el cielo proclamó en voz alta dos noticias: una buena y otra triste.



La noticia buena de Simeón
Este Niño, será el iluminador de todas las naciones y muchísimos se irán en favor de Él, como en una batalla los soldados fieles en favor de su bandera. Y esto se ha cumplido muy bien. Jesús ha sido el iluminador de todas las naciones del mundo. Una sola frase de Jesús trae más sabiduría que todas las enseñanzas de los filósofos. Una sola enseñanza de Jesús ayuda más para ser santo que todos los consejos de los psicólogos.
La noticia triste de Simeón
Muchos rechazarán a Jesús, y por causa de ello, la Virgen Santísima tendrá que sufrir de tal manera, como si una espada afilada le atravesara el corazón. Ya pronto comenzarán estos sufrimientos, con la huída a Egipto. Después vendrá el sufrimiento de Jesús en el Calvario, y la Virgen padecerá el atroz martirio de ver morir a su hijo, asesinado ante sus propios ojos, sin poder ayudarlo ni lograr calmar sus crueles dolores.
  


FIESTA DE LA CANDELARIA 
El día 2 de febrero de cada año, se recuerda esta presentación del Niño Jesús al Templo.
También ese día, se recuerdan las palabras de Simeón, llevando candelas (velas hechas de parafina pura), a bendecir, las cuales simbolizan a Jesús como la luz del mundo, y nos recuerdan que también los cristianos estamos llamados a ser la luz del mundo.

De aquí viene el nombre de la "Fiesta de las Candelas" o el "Día de la Candelaria".

La fiesta de la Candelaria es una fiesta que podemos aprovechar para reflexionar acerca de la obediencia de María y para agradecer a Jesús que haya venido a iluminar nuestros corazones en el camino a nuestra salvación eterna.

    


JORNADA MUNDIAL DE LA VIDA CONSAGRADA
Desde el año 1997, en la Iglesia católica se celebra también el día 2 de febrero, la Jornada Mundial de la Vida Consagrada.


Esta Jornada tiene como objetivo ayudar a toda la Iglesia a valorar cada vez más el testimonio de quienes han elegido seguir a Cristo de cerca mediante la práctica de los consejos evangélicos y, al mismo tiempo, quiere ser para las personas consagradas una ocasión propicia para renovar los propósitos y reavivar los sentimientos que deben inspirar su entrega al Señor.




domingo, 31 de enero de 2016

SAN JUAN BOSCO





San Juan Bosco, nace el 16 de Agosto de 1815 en I Becchi (Turín), un caserío de Castelnuovo, cerca de Turín, ciudad del norte de Italia, en el seno de una familia de pobres campesinos. Fue Santo y sacerdote italiano, y se le llamó también Don Bosco.

Queda huérfano de padre a los dos años. Su madre, Margarita Occhiena, saca adelante a sus hijos con suavidad y energía. Ella enseña a Juan a trabajar la tierra y a ver a Dios en la hermosura de las cosas.

Su niñez fue muy dura, pues después de perder a su padre, tuvo que trabajar sin descanso para sacar adelante la hacienda familiar. Aprendió a leer en cuatro semanas, y quería estudiar para ser sacerdote, por lo que tenía que hacer todos los días 10 Km. andando (a veces descalzo, por no gastar zapatos), para ir a estudiar en el liceo de  Chieri.  

Un misterioso sueño marcó la vida del pequeño Juan desde los 9 años. Su ideal fue ser sacerdote para dedicarse a los niños y a los jóvenes más pobres y abandonados. Por ellos trabajó y estudió desde su adolescencia. Aprendió juegos y malabarismos en las ferias  de los pueblos para después entretener, a la vez que hacía de catequista, a sus compañeros y amigos. Trabajó en varios oficios para pagarse los estudios en el seminario. 


En el año 1841 llega a Turín, cuando tenía sólo 26 años,  fue ordenado sacerdote. D. José Caffaso su Director Espiritual, le da este Consejo: "Camina y mira a tu alrededor". Es así como explora la miseria humana y ésta lo sacude con fuerza. Los suburbios de la ciudad, en plena revolución industrial, son hervideros juveniles, focos de vicio y de peleas, verdaderas zonas de desolación: adolescentes ociosos y aburridos vagabundean por las calles, muchos de ellos huérfanos que neían a la ciudad a ganarse la vida. Las cárceles, de las que era capellán, causan en Don Bosco una impresión sobrecogedora. Sale de ellas totalmente decidido: "Como sea, debo hacer lo imposible para evitar que encierren en ellas a chicos tan jóvenes".

Viendo la situación de los chicos: hambre, falta de amigos y solidaridad, sin sentido de su propia vida, e ... insatisfecho de los modelos que ve a su alrededor, intenta escribir el Evangelio de las Bienaventuranzas para los jóvenes, sobre todo para los más pobres.



APÓSTOL DE LOS JÓVENES
El 8 de diciembre de 1841 acoge a Bartolomé Garelli, el primer chico de la calle. A los tres días tiene consigo a 9 chicos; seis meses después a 80. Así nace el Oratorio salesiano. Más de uno de aquellos mismos chavales que encuentran en Don Bosco un padre y maestro quieren "llegar a ser como él".

Y así nace la Congregación Salesiana con el nombre de Sociedad de San Francisco de Sales. En otoño de 1853 empiezan a funcionar en Valdocco los primeros talleres. Don Bosco es el primer maestro. Por dedicarse a educar a los muchachos que no podían estudiar renunció a llevar una vida cómoda y tranquila. Sufrió atentados y enfermedades que le pusieron varias veces en peligro; las amenazas fueron frecuentes. Pero sabía que contaba con la ayuda de Dios y siguió adelante con su obra a favor de los jóvenes.


El 26 de enero de 1854 nace oficialmente la Congregación Salesiana. Diez años después se pone la primera piedra del Santuario de María Auxiliadora en Turín-Valdocco, dedicado a la Virgen, a la que siempre sintió compañera y ayuda en su camino. Ocho años después inicia Don Bosco el "monumento vivo de la Virgen".
El Instituto de las Hijas de María Auxiliadora (Salesianas) junto con María Mazzarello. También fundó los Cooperadores Salesianos, tercera rama de la Familia Salesiana.


La orden salesiana alcanza hoy en día 17.000 centros en 105 países, con 1.300 colegios y 300 parroquias, mientras que el instituto femenino de María Auxiliadora (Hermanas Salesianas) posee 16.000 centros en 75 países, dedicados a al educación de la juventud pobre.
 

San Juan Bosco, es el santo de la juventud, el amigo de los jóvenes. Con su sistema educativo,  el Sistema Preventivo, basado en la razón, el amor y la religión, muchos encontraron la felicidad y aprendieron a ser "buenos cristianos y honrado ciudadanos", lema que resume el ideal educativo de los salesianos. Algunos como el joven Domingo Savio, han sido reconocidos santos.


Ya en vida de Don Bosco, las instituciones por él fundadas llegaron a reunir más de cien mil niños pobres bajo su protección.

Además de su labor educadora y fundadora, San Juan Bosco publicó más de cuarenta libros teológicos y pedagógicos, entre los cuales cabe destacar "El joven instruído", del que llegaron a publicar más de cincuenta ediciones y un millón de ejemplares sólo en el siglo XIX.

El propio Santo, se encargó también de recopilar y editar los llamados "Sueños de Don Bosco", un total de 159 sueños en ocasiones premonitorios que tuvo a lo largo de su vida, el primero de ellos a los 9 años de edad, el cual describe cómo iba a ser su misión entre los jóvenes más necesitados.
San Juan Bosco, conocido como el Apóstol de los Jóvenes, muere al amacener del 31 de enero de 1888 en Turín. A los salesianos que están en torno a su lecho les dice sus últimas palabras: "Quereos como hermanos.... Haced el bien a todos, el mal a nadie... Decid a mis muchachos que los espero a todos en el Paraíso".

Fue beatificado en 1929 y el 1 de abril de 1934, Pío XI, que tuvo la dicha de conocerlo personalmente, lo proclamó Santo. En el centenario de su muerte, Juan Pablo II lo declaró y proclamó Padre y Maestro de la Juventud.







 "MARÍA ES NUESTRA GUÍA,
NUESTRA MAESTRA,
NUESTRA MADRE"

jueves, 21 de enero de 2016

SANTA INÉS





Santa Inés (291-304) es una mártir cristiana patrona de la pureza y de los adolescentes. Inés es de origen griego y significa aquella que se mantiene pura. Su nombre latino es Agnes, asociado a "agnus" que significa cordero. En torno a Santa Inés, surgió la costumbre de los corderos blancos de cuya lana se hacen palio patriarcal o arzobispal. S vida se encuentra en las Actas escritas en el siglo V.



Esta mártir  vivió a comienzos del siglo IV y fue martirizada a los trece años, durante la feroz persecución de Diocleciano.Los detalles de su martirio nos llegan a nosotros a través de una obra llamada Actas escrita en el siglo V, más de un siglo después de ocurridos los hechos de la historia de Sta. Inés.

Inés era una bella joven proveniente de una noble familia romana. Debido a sus riquezas y a su hermosura la Santa, a la edad de 13 años tuvo varios jóvenes pretendientes de las principales familias romanas, a los que rechazó porque la joven había consagrado su virginidad al Señor Jesús. 


Entre ellos se contaba el hijo del prefecto de Roma, quien la denunció a su padre por ser cristiana, seguro de que las amenazas y torturas serían más eficaces con una jovencita que no se dejaba vencer por los halagos.
En aquellos tiempos, los cristianos se encontraban bajo la persecución de Diocleciano y se les condenaba con la muerte si se negaban a sacraficar a los dioses romanos.

El gobernador utilizó halago y amenazas para persuadirla pero todo fue en vano, pues Inés se mantuvo firme en su decisión. El prefecto Sinfronio por haberse negado a rendirle culto a la diosa Vesta, la juzó y fue sentenciada a vivir en un prostíbulo, donde acudieron muchos jóvenes licenciosos pero que no se atrevieron a acercársele pues se llenaron de terror y espanto al ser observados por la Santa. Inés salió prodigiosamente intacta de esa difamante condena, puesto que  el único hombre que intentó abusar de ella quedó ciego y gracias a las plegarias de Inés consiguió recuperar la vista.


En las Actas se narra que, aunque fue expuesta desnuda los cabellos le crecían de manera que tapaban su cuerpo. El gobernador no se rindió ante el prodigio y enfurecido por todos estos hechos la condenó a ser decapitada. Transportada de gozo al oir la sentencia, "Inés fue al sitio de la ejecución con más alegría que una joven va al matrimonio". 


El verdugo tenía instrucciones de emplear todos los medios para doblegarla pero Inés permaneció inconmovible y tras una corta oración, tendió el cuello a la espada. Los espectadores lloraban al ver a la hermosa muchacha cargada de cadenas y ofreciendo su cuello al verdugo. Finalmente éste descargó el golpe con mano temblorosa. El cuerpo de la Santa fue sepultado a corta distancia de Roma, junto a la Vía Nomentana.


Constantina, hija de Constantino y esposa de Galo, mandó construir ahí, la basílica que lleva su nombre en la vía Nomentana. Se conserva todavía la inscripción del ábside, en versos acrósticos, pero lo único que dice sobre Santa Inés es que fue "virgen" y "victoriosa". 


Santa Inés es uno de los santos nombrados en el canon de la misa.
En la iglesia de Santa Inés, en Roma, se bendicen cada año dos corderitos el día de la fiesta de la santa, que después se ofrecen al Papa para que con su lana sean tejidos los palios destinados a los arzobispos en recuerdo del ejemplo heroico de pureza de la Santa.



Dichos animales son alimentados hasta que llega el momento de usar su lana para tejer las palias que se colocan en el altar de la Confesión, sobre el cuerpo del Apóstol San Pedro, en la vigilia de la fiesta de San Pedro y San Pablo. Estos son después enviados a todos los obispos de occidente, en señal de que su jurisdicción proviene en último término de la Santa Sede, centro de la autoridad religiosa.



El palio es un ornamento de lana blanca con seis cruces negras, que se pone sobre los hombros y tiene dos bandas que caen sobre el pecho y la espalda. Lo llevan el Papa y los arzobispos. Es un símbolo que manifiesta la estrecha unión con el romano pontífice y la misión del pastoreo, razón por la cual se confeccionan de la lana de los corderos.





Santa Inés, virgen y mártir,
que siendo adolescente ofreció en Roma
el supremo testimonio de la fe,
consagrando con el martirio el título de la castidad.
Obtuvo victoria sobre su edad y sobre el tirano,
suscitó una gran admiración ante el pueblo
y adquirió una mayor gloria ante el Señor.
Cada 21 de enero 
se celebra el día de su sepultura





domingo, 17 de enero de 2016

SAN ANTONIO ABAD





San Antonio Abad nació hacia el año 250 en el seno de una poderosa familia de campesinos egipcios, en un pueblo llamado Queman, cerca de la ciudad de Heracleópolis. Según cuenta la leyenda, abandonó parte de sus riquezas y se dedicó a la vida espiritual retirada.


A los 18 años, al quedar huérfano decidió integrarse en la vida espiritual. Legó parte de su herencia a familiares, para que se hicieran cargo del cuidado de su hermana.
De pequeño no le enseñaron a leer ni escribir, pero, sí lo supieron educar cristianamente. Se retiró a las afueras de la ciudad a vivir en soledad y oración. 

Vivía cerca de algunos monjes que habitaban por allí, y de ellos fue aprendiendo a orar y a meditar. Le enseñaron a leer y su memoria era tal que lo que leía lo aprendía de memoria. 

Esto le va a servir mucho para el futuro, cuando no tendrá libros para leer, pero sí recordará maravillosamente lo leído anteriormente.


En su fase de iniciación, sufrió muchas tentaciones que combatía a base ayuno y meditación. Sin embargo, la convivencia con otras personas le dificultaba su perfeccionamiento espiritual, por lo que decidió trasladarse al desierto, donde encontró una cueva en la que vivir en soledad. Allí encontró a un anciano ermitaño, llamado Pedro, que será su maestro en esa forma de vida.


A los 35 años de edad siente una voz interior que lo invita a dedicarse a la soledad absoluta. Hasta entonces había vivido en una celda, no muy lejos de la ciudad y cerca de otros ascetas. La palabra "asceta" significa "el que lucha por dominarse a sí mismo". La gente llamaba ascetas a los cristianos fervorosos que se dedicaban con la oración, el sacrificio y la meditación a conseguir la santidad. 

Cerca de un grupo de ellos había vivido ya varios años Antonio y había aprendido cuanto ellos podían enseñarle para ser santo. Ahora se sentía capaz de alejarse a tratar de entenderse a solas con Dios. 



Así pues, Antonio viajó hasta Luxor (Tebas) instalándose en las ruinas de un cementerio, tratando de demostrar a los hombres el sentido ridículo de las supersticiones sobre la muerte, ya que sobre ella habría de triunfar la resurrección. 


En las montañas de Pispir, cerca del Nilo, junto al Mar Rojo se instaló en una fortaleza abandonada en medio del desierto pero bien provista de agua, encargando que le llevaran la comida dos veces al año y se la arrojarn por encima del muro para no romper su aislamiento. Sobrevivir a las numerosas serpientes que se alojaban entre aquellos muros, contribuyó a su leyenda de dominador de los animales.



En el desierto de la Tebaida fundó los monasterios de Pispir y Arsínoe llevando a cabo una importante tarea de evangelización, que le reportó muchos seguidores y discípulos. Cuando éstos pudieron hacerse cargo de las fundaciones, Antonio volvió a la vida contemplativa. 

San Antonio, fue ermitaño en el desierto de Egipto, por eso, siempre aparece representado como un monje eremita, y de hecho se le considera el primer ermitaño cristiano, y el fundador de la vida monacal. Por ello, se le llama San Antonio Abad, que significa, "padre", en Hebreo.




Murió el 17 de enero del año 356, contando con más de cien años de edad. Sus restos fueron trasladados a Alejandría y después a Constantinopla para viajar finalmente a Vienne (Francia). 

Es típico ver la representación de San Antonio con una cruz en forma de T (Tau), una campanita, un cerdo y a veces un libro. 


Un libro, en manos de los que muchos autores han calificado de campesino analfabeto.


Los antiguos le tenían mucha fe para que alejara de sus campos las pestes que atacaban a los animales. Por eso, lo pintan con un cerdo, un perro y un gallo. 
Es considerado patrón de tejedores de cestos, fabricanes de pinceles, cementerios, carniceros y animales domésticos.







En nuestra parroquia de Sevilla la Nueva, se celebra todos los años el día de San Antonio Abad, o San Antón, patrón de los animales domésticos. Hoy domingo día 17, como marca la tradicción, se realizará la bendición de todos los animales que sean acercados a la puerta de la Iglesia, a las 13:30 h, después de misa de 12:00 h.



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jueves, 14 de enero de 2016

OBRAS DE LA MISERICORDIA






El Papa Francisco ha convocado un año Jubilar extraordinario de la Misericordia y ha recomendado durante ese tiempo realizar las obras de misericordia pero, ¿qué son y cuáles son?


Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales. Las obras de misericordia son 14 y se dividen en 7 Espirituales y 7 Corporales. 



LAS 7 OBRAS DE MISERICORDIA ESPIRITUALES 



Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras de misericordia espirituales, como también lo son perdonar y sufrir con paciencia.


1. ENSEÑAR AL QUE NO SABE

Es importante que cooperemos con nuestros hermanos, pero es mas importante enseñarles a realizar por ellos mismos aquello que no saben. Por ello, enseñémosle a orar, a perdonar, a perdonarse, a compartir, etc.


2. DAR BUEN CONSEJO AL QUE LO NECESITA

Para dar buen consejo es necesario que nosotros mismos hayamos sido aconsejados por un director espiritual, que nos ayude a orar a Dios Padre, para que nos envíe su Santo Espíritu y nos regale el don de consejo. Así, bajo la guía del Señor, tanto nuestras palabras como nuestro actuar, serán un constante aconsejar a los que lo necesitan.



3. CORREGIR AL QUE SE EQUIVOCA

Muchas veces nos enojamos o reímos cuando vemos a algún hermano equivocarse, y se nos olvida que no somos perfectos,  e inevitablemente nos equivocaremos también. Pensemos, ¿nos gustaría que se rieran de nosotros?, definitivamente NO, así que, cuando alguien se equivoque corrijámoslo con amor fraternal para que no lo vuelva a hacer.

4. PERDONAR AL QUE NOS OFENDE

¡Que difícil!, tanto que Jesús nos dice que debemos perdonar 70 veces 7, es decir, SIEMPRE. Además en el Padre Nuestro, nos pone la condición de PERDONAR NUESTROS OFENSAS, COMO NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN. Así que, a perdonar, perdonar, perdonar....



5. CONSOLAR AL TRISTE

Jesús nos ha dicho: "Dichosos los que lloran porque serán consolados". El consuelo de Dios, por medio de su Espíritu Santo, nos conforta. Pero, además, Dios se vale de nosotros para consolar a los demás. No se trata de decir: "no llores", sino de buscar en las Escrituras las palabras que mejor se adecúen a la situación. En los Salmos podremos encontrar esa palabra de consuelo que requerimos, por eso, es conveniente recitarlos y meditarlos constantemente.

6. SUFRIR CON PACIENCIA LOS DEFECTOS DEL PRÓJIMO

¡Que fácil es ver la paja en el ojo del prójimo y no vemos la viga en el nuestro!. Cuando seamos capaces de disimular los defectos de nuestro hermano, estaremos colaborando en la construcción del Reino del Señor. Tengamos paciencia con los ancianos, los niños, el vecino, el compañero de trabajo y ellos la tendran con nosotros, en nuestros defectos.



7. ROGAR A DIOS POR LOS VIVOS Y LOS DIFUNTOS

Cada oración es una intercesión, y el Señor nos pide que oremos unos por otros para mantenernos firmes en la fe, así como El rezó por Pedro para que una vez confirmado, le ayudara a sus hermanos. Hay que rezar por nosotros, por nuestros hermanos, por nuestros compañeros de escuela o de trabajo, por los familiares, por los vivos, por los ya fallecidos. Rogar a Dios por los vivos y los difuntos.




LAS 7 OBRAS DE LA MISERICORDIA CORORALES



Las obras de misericordia corporales consisten especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos. Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna: es también una práctica de justicia que agrada a Dios.



1. VISITAR A LOS ENFERMOS

Nuestros hospitales estan llenos de enfermos olvidados por sus familiares, o bien, personas que por la lejanía con el centro hospitalario, no reciben visita alguna. Es bueno dar dinero para los necesitados, pero que bueno es darnos nosotros mismos. Compartamos de nuestro tiempo con ellos y llevémosles una palabra de aliento, un rato de compañía a esos cristos en su monte de los olivos.




2. DAR DE COMER AL HAMBRIENTO

Jesús nos ordena compartir con el necesitado cuando nos dice, "El que tenga dos capas déle una al que no tiene, y el que tenga alimento, comparta con el que no"(San Lucas, 3-11). Al compartir nuestro alimento, no solo les llenamos el estómago a nuestros hermanos necesitados, sino que les mostramos el amor de Dios que no los deja desfallecer.




3. DAR DE BEBER AL SEDIENTO

Con cuantas ganas nos bebemos un vaso de agua fresca luego de recorrer un largo trecho para calmar nuestra sed. ¿Cuántas veces pensamos en nuestros hermanos que no tienen un lugar donde beberlo?. Pensemos en aquellos que se enferman porque deben calmar su sed con agua contaminada, aquellos que mueren de sed porque otros la desperdician, incluso Jesús, en su trance de muerte, sintió sed y lo exclamó con tanta vehemencia, que un soldado romano le acercó una esponja con hiel y vinagre para que la calmara. ¿Sómos nosotros peores que ese soldado romano como para negar agua al sediento?.




4. DAR POSADA AL PEREGRINO

Existen muchos inmigrantes que esperan nuestra ayuda para poder vivir dignamente junto a su familia, ayuda que debe hacerse presente en toda forma y a todo momento. Recordemos que esos hermanos desposeídos son sagrarios del Espíritu Santo que merecen al menos una Tienda de Encuentro con el amor Divino.




5. VESTIR AL DESNUDO

A menudo nos encontramos con hermanos que estan vestidos con harapos o bien se encuentran desnudos, viéndose disminuída su dignidad de hijos de Dios. Ayudémosles a recobrarla brindándoles una vestidura limpia y respetable, que les permita reencontrar al Señor en la bondad de los demás.




6. VISITAR A LOS ENCARCELADOS

Cada mañana nos levantamos y corremos a los centros de estudio o trabajo, y posiblemente pasemos frente a un centro de reclusión en el que muchos de nuestros hermanos sufren la soledad y la indiferencia. Nuestra Santa Madre Iglesia nos llama a llevarles, no solo cosas materiales, sino el cariño de toda la comunidad a cada uno de ellos, para que se sientan parte del rebaño del Único Pastor.




7. ENTERRAR A LOS MUERTOS

Sepultarlos no significa olvidarlos, por el contrario, esta obra de misericordia coporal nos lleva a la obra de misericordia espiritual que nos invita a rezar por los vivos y los muertos. Al enterrarlos no debemos olvidar que es nuestro deber mantener sus sepulturas en buen estado, pues en ellas se contienen los restos mortales de aquellos que fueron Templo del Espíritu Santo.





El ejercicio de la obras de misericordia comunica gracias a quien las ejerce. Con las obras de misericordia hacemos la Voluntad de Dios, damos algo nuestro a los demás y el Señor nos promete que nos dará también a nosotros lo que necesitemos.






domingo, 3 de enero de 2016

EPIFANÍA DEL SEÑOR

EPIFANÍA DEL SEÑOR. LOS REYES MAGOS


La Epifanía es una de las fiestas litúrgicas más antiguas. Comenzó a celebrarse en Oriente en el siglo III y en Occidente se adoptó en el siglo IV. Epifanía, voz griega que a veces se ha usado como nombre de persona, significa "Manifestación", pues el Señor se reveló a los paganos en la persona de los Reyes Magos.
La Epifanía es un día muy importante y sagrado que celebramos el doceavo día de la Navidad, contados a partir del día 25 de diciembre y terminando el día 6 de enero por la mañana. Epifanía, significa "dar a conocer", "revelación", "manifestación"
En el día de Epifania, la Iglesia celebra la solemnidad del Niño Jesús, del Mesías, quien es revelado como la luz de las naciones. Jesús se da a conocer con la solemnidad de la Epifanía en tres celebraciones:


1.- Su Epifanía ante los Reyes Magos. La adoración del Niño Jesús por los Reyes Magos.
2.- Su Epifanía a San Juan Bautista en el Jordán. El Bautismo de Cristo por San Juan Bautista.
3.- Su Epifanía a sus discípulos y comienzo de Su vida pública. El primer milagro de las Bodas de Caná por intercesión de su madre y como lo señala San Juan Evangelista, fue el motivo de que los discípulos creyeran en su Maestro como Dios.

 
La Epifanía  más popular en la Navidad, es la primera, la de los Reyes Magos. En ella, se celebra la manifestación del Señor, del Hijo de Dios, en todo el mundo. Dios, hecho hombre, mediante la acción de Espíritu Santo.

Dios se les revela, a los pastores, a los judíos, a los pobres, a los hombres de ciencia, ricos y poderosos que se ponen en camino desde tierras lejanas, en busca de la estrella que interpretan como una manifestación de la presencia de Dios; significa que el Hijo de Dios debe ser reconocido por todos los hombres, de todos los lugares, de todos los tiempos.


 "Los Reyes Magos al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría"


Los Magos de Oriente se postraron ante el Niño Jesús, y lo adoraron. Los Tres Reyes Magos fueron: "Melchor, con barba túpida, Gaspar, joven y sin barba, y Baltasar, con piel oscura viestiendo una túnica roja", le trajeron al Niño Jesús tres regalos o dones. Con estos regalos hablan de lo que ellos encuentran en Él:
*El oro se le ofrece sólo a los reyes, por lo que reconocen en Jesús al Rey. El gran Rey.
*El incienso se le ofrece sólo a Dios, por lo que revelan que Jesús es Dios.El verdadero Dios.
*La mirra es un perfume que reconoce en Jesús Rey, Hijo de Dios, también a un Hombre. Sufrimiento y muerte futura del Niño Jesús.

A Melchor, Gaspar y Baltasar, nombres que se les ha atribuído posteriormente, se les considera tres por ser triple el don presentado, son peregrinos de la estrella. Los orientales llamaban magos a sus doctores y en lengua persa, mago significa "sacerdote". 
La tradición más tarde, ha dado a estos personajes el título de reyes, como buscando destacar más aún la someminidad del episodio que, en sí mismo es humilde y sencillo. 

La llegada de los Reyes Magos, que no pertenecen al pueblo elegido, nos revela la vocación Universal de la Fe. Todos los pueblos son llamados a reconocer al Señor para vivir conforme a su mensaje y alcanzar la Salvación. La Epifanía, como lo expresa la liturgia, anticipa nuestra participación en la gloria de la inmortalidad de Cristo manifestada en una naturaleza mortal como la nustra. Es una fiesta de esperanza que prolonga la luz de la Navidad. 





ROSCÓN DE REYES
La tradición nos invita a compartir el "Roscón de Reyes", costumbre también llena de significados importantes:
 
-El pan en forma de rosca evoca a Dios Eterno, que no tiene principio ni fin;

-Las frutas dulces con que se decora nos recuerdan la gracia que Jesús nos trae;

-El muñequito escondido entre la masa, representa al Niño Jesús que todos debemos buscar, quien lo encuentra se llena de tanto gozo que desea compartirlo con todos, por lo que promete una fiesta el próximo día 2 de febrero, día de la "Candelaria" (Luz), o Presentación del Señor. 
Jesús es la "Luz para iluminar a todos los pueblos". Y los bautizados hemos sido iluminados con esa luz de Cristo.
Los cristianos siempre tenemos el compromiso de buscar, encontrar y compartir a Jesús con los demás.

La Epifanía del Señor, es la celebración para confesar nuestra fe en un Dios, que se manifiesta a toda la humanidad, que se hace presente en todas las religiones. Los magos guiados por la estrella, vinieron de oriente, eran paganos, no eran del pueblo de Israel, pero aún así, reconocieron en Jesús, el Salvador del Mundo, de la Humanidad.

El hacer regalos a los niños el día 6 de Enero, corresponde a la conmemoración de la generosidad que estos magos tuvieron al adorar al Niño Jesús y hacerle regalos.

Los niños viven éste día  con una gran ilusión y fantasía, y los mayores, como muestra de amor y fe a Cristo recién nacido.
 
Es por ello que esta fiesta nos recuerda la Universalidad de la Salvación, es decir, que la salvación que viene de Dios, es para todos, todos estamos llamados a la vida eterna, todos los hombres, de todas las razas, de todos los pueblos, de todas las culturas y de todos los tiempos; absolutamente todos tienen las puertas abiertas de la Iglesia.