miércoles, 14 de septiembre de 2016

EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ



La Exaltación de la Santa Cruz, también conocida como Triunfo de la Santa Cruz, es una fiesta religiosa en la que se conmemora la Cruz, en la que fue crucificado Jesucristo.
La Iglesia Católica celebra la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz el 14 de septiembre ya que ese día es el aniversario de la consagración de la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén en el año 335.

La Cruz es fruto de la libertad y del amor de Jesús.



HISTORIA DE LA SANTA CRUZ 

Hacia el año 320 la Emperatriz Elena de Constantinopla encontró la Vera Cruz, la Cruz en la que murió Nuestro Señor Jesucristo. La Emperatriz y su hijo Constantino hicieron construir en el sitio del descubrimiento, la Basílica del Santo Sepulcro, en la que guardaron la reliquia.

Años después, el Rey Cosroes II de Persia, en el 614, invadió y conquistó Jerusalén y se llevó la Cruz poniéndola bajo los pies de su trono como signo de su desprecio por el cristianismo. Pero en el 628 el emperador Heraclio logró derrotarlo y recuperó la Cruz y la llevó de nuevo a Jerusalén el 14 de septiembre de ese mismo año.
Para ello se realizó una ceremonia en la que la Cruz fue llevada en persona por el emperador a través de la ciudad. Desde entonces, ese día quedó señalado en los calendarios litúrgicos como el de la Exaltación de la Vera Cruz.

La fiesta del Triunfo de la Santa Cruz se hace en recuerdo de la recuperación de la Santa Cruz obtenida en el año 614 por el Emperador Heraclio, quien la logró rescatar de los Persas que se la habían robado de Jerusalén.

Al llegar de nuevo la Santa Cruz a Jerusalén, el emperador dispuso a acompañarla en solemne procesión, pero vestido con todos los lujosos ornamentos reales, y de pronto se dió cuenta de que no era capaz de avanzar. Entonces, el Arzobispo de Jerusalén, Zacarías, le dijo: "Es que todo ese lujo de vestidos que lleva, están en desacuerdo con el aspecto humilde y doloroso de Cristo, cuando iba cargando la cruz por estas calles".

Entonces, el Emperador se despojó de su manto de lujo y de su corona de oro, y descalzo, empezó a recorrer así las calles y pudo seguir la piadosa procesión.


 
La Santa Cruz, para evitar nuevos robos, fue partida en varios pedazos. Uno de ellos, llevado a Roma, otro a Constantinopla, un tercero se dejó en un hermoso cofre de plata en Jerusalén.


Otra se partió en pequeñísimas astillas para repartirlas en diferentes Iglesias del mundo entero que se llamaron, "Veracruz" (verdadera Cruz), como, por ejemplo, en Ambite de Tajuña (Madrid).





Nosotros recordamos con mucho cariño y veneración la Santa Cruz porque en ella murió nuestro Redentor Jesucristo, y con las cinco heridas que allí padeció, pagó Cristo nuestras inmensas deudas con Dios y consiguió nuestra Salvación.


El color litúrgico de este día, es el rojo. Tradicionalmente, en esta fiesta, se exponen las reliquias de la Santa Cruz, si existen en el templo, u otras cruces.

En Sevilla la Nueva se expone el Santísimo Cristo del Consuelo.





CRISTO DEL CONSUELO DE SEVILLA LA NUEVA

La devoción al Cristo del Consuelo está presente en nuestro pueblo desde tiempo inmemorial. Los cristianos que han vivido en Sevilla la Nueva han querido reconocer el consuelo profundo que Dios otorga en los momentos de incertidumbre en la cruz del Señor. Esta es la razón por la que el 14 de Septiembre, fiesta litúrgica de la Exaltación de la Santa Cruz, lo celebramos.

De la imagen original solo poseemos la cabeza y la pierna de una pequeña talla en madera policromada. Son los restos que quedaron tras la profanación sufrida en los inicios de la gran persecución religiosa llevada a cabo durante la guerra civil española (1936-1939).

En dicha guerra también asesinaron al párroco de Sevilla la Nueva, don Liborio. Los restos del Cristo se encuentran en un relicario confeccionado para su custodia, que fue sufragado por los feligreses de la parroquia en el año 2010.



La actual imagen fue regalada por la Asociación de la Marías de los Sagrarios de Madrid. Dicha asociación fue creada por San José María Rubio y se encarga colaborar con su oración y entrega a los distintos sagrarios que le son encomendadas. Junto al Cristo, las Marías también donaron el sagrario y la custodia presentes en la parroquia, así como la talla de la Soledad y diversos ornamentos litúrgicos (casullas, corporales, purificadores,...). 


Actualmente siguen rezando por nuestra parroquia y promoviendo la adoración eucarística. Para conocer más de las Marías de los Sagrarios: www.mariasdelossagrarios.com.