martes, 30 de agosto de 2016

SANTÍSIMO CRISTO DEL CONSUELO



FIESTAS EN HONOR DEL SANTÍSIMO CRISTO DEL CONSUELO PATRÓN DE SEVILLA LA NUEVA




Saluda del párroco

            De nuevo celebramos nuestras fiestas en honor del Santísimo Cristo del Consuelo. Lo hacemos tras el descanso veraniego pidiendo al Señor que colme nuestro curso de fecundidad en cada uno de nuestros proyectos.
            Este año lo hacemos en el contexto del Año de la Misericordia que ha convocado el papa Francisco, de manera extraordinaria, para que caigamos en la cuenta de que la esencia de Dios es el amor que regenera nuestro corazón. Aunque “nosotros nos cansamos de pedir perdón, Dios no se cansa de perdonar”, nos ha dicho el Papa en multitud de ocasiones. El Señor siempre nos invita a levantarnos de nuevo después de la caída, a pedir perdón, a rehacer la equivocación cometida y a comenzar de nuevo. Esta es la dinámica del Señor, que hemos descubierto en Sevilla la Nueva desde tiempo inmemorial, razón por la cual nos dirigimos a él como el “Cristo del Consuelo”. Las fiestas de este año pueden ser un buen momento para que delante de la imagen de nuestro patrón pongamos nuestra vida y le pidamos que la rehaga de nuevo, nos dé luz para saber los cambios que hemos de hacer y nos pongamos en camino otra vez.
            Celebrar al Cristo de Consuelo en la festividad litúrgica de la Santa Cruz, el 14 de septiembre, junto al resto de cristianos de todo el mundo encabezados por el mismo Papa, es para nosotros también un signo de identidad. Nuestro pueblo sería distinto si dejara de celebrar la fiesta en ese día ya que se rompería una tradición que se remonta a los orígenes de Sevilla la Nueva. ¿Se podría entender a Sevilla la Nueva sin sus fiestas en honor al Santísimo Cristo? Creo que no sería posible, pues la fiesta es uno de los rasgos más genuinos de nuestra ser. Tras la misa, por la tarde, la imagen de nuestro patrón recorre las calles de nuestro pueblo y nos recuerda que si queremos hallar descanso y consuelo hemos de acudir a descansar a él. “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados (…) y yo os aliviaré”, nos dice el mismo Señor.
            Que no dejemos nunca de pedir la protección del Santísimo Cristo del Consuelo y de darle gracias por todo lo que recibimos.
            ¡Felices Fiestas!

El párroco




HORARIO FIESTAS EN HONOR DEL
SANTÍSIMO CRISTO DEL CONSUELO


TRIDUO

-       Domingo, 11 de septiembre
                     12,00 h. Misa
13,00 h. Presentación del libro "La fe es sencilla" escrito por Ilmo. Mons. José María Avendaño Perea, Vicario General de la Diócesis de Getafe

-       Lunes, 12 de septiembre
20,00 h. Misa
(Se impartirá el sacramento de la Unción de los enfermos)
           
-       Martes, 13 de septiembre
20,00 h. Misa
21,00 h. Ofrenda floral 



FIESTA




           - Miércoles, 14 de septiembre
     12,00 h. Misa
     19,30 h. Procesión







FUNERAL

-       Jueves, 15 de septiembre
20,00 h. Misa por los difuntos del pueblo

       
   
Nota: Los días del triduo media hora antes de la misa se expondrá el Santísimo Sacramento y habrá tiempo para confesarse




ORACIÓN AL CRISTO DEL CONSUELO
Cristo del Consuelo
Dios compasivo y amante,
ante tus ojos divinos
vengo con mi fe anhelante.
Tu corazón está abierto
para mi culpa y mi pena.
Dame tu gracia serena y,
en este momento incierto
salud y esperanza fuerte
de serte fiel
hasta la muerte.

martes, 26 de julio de 2016

MARIA MAGDALENA, "APÓSTOL DE LOS APÓSTOLES"



"Está ahí, bajo la cruz, en la hora extrema,

 mientras los demás discípulos han huido, abandonándolo"



Pincha en el enlace para ver la noticia del Periódico digital del Vaticano:


http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2016/07/22/maria-magdalena-apostol-de-los-apostoles-religion-iglesia-vaticano-fiesta-osservatore-romano.shtml






martes, 24 de mayo de 2016

sábado, 14 de mayo de 2016

SAN ISIDRO LABRADOR




Es el patrono de los agricultores del mundo. Se cree que sus padres le pusieron este nombre en honor a San Isidoro de Sevilla que fue arzobispo de Sevilla y uno de los santos más apreciados en la España de la época de nuestro santo.

San Isidro Labrador nace en Madrid el 4 de abril de 1082, donde vive humildemente con su familia hasta que se traslada a Torrelaguna (Madrid).
Sus padres eran unos campesinos sumamente pobres que ni siquiera pudieron enviar a su hijo a la escuela. Pero en casa le enseñaron a tener temor a ofender a Dios y gran amor de caridad hacia el prójimo y un enorme aprecio por la oración y por la Santa Misa y la Comunión. 

San Isidro fue uno de los inmigrantes y sufrió por un buen tiempo lo que es irse a vivir donde nadie lo conoce a uno y donde es muy difícil conseguir empleo y confianza de las gentes. Pero sabía aquello que Dios había prometido varias veces en la Biblia: "Yo nunca te abandonaré", y confió en Dios y fue ayudado por Dios.


Huérfano y solo en el mundo cuando llegó a la edad de diez años, San Isidro se empleó como peón de campo, ayudando en la agricultura a Don Juan de Vargas un dueño de una finca, cerca de Madrid. Allí pasó muchos años de su existencia labrando las tierras, cultivando y cosechando.

Se casó en el año 1109 con una sencilla campesina llamada María Torribia, que también llegó a ser Santa y ahora se llama Santa María de la Cabeza  debido al hecho de que su cabeza es siempre llevada en procesión, especialmente en época de sequía. Tuvieron un único hijo, llamado Juan, el cual murió siendo muy joven.




Labrador y carpintero de vida sencilla, marcada por una profunda fe y devoción a la Virgen, y espíritu caritativo.

Todos los días, de madrugada, acudía a la Iglesia de Santa María, hoy Catedral de la Almudena, y a la ermita de Santa María Magdalena, por la que tenía especial devoción.

 
Nunca empezaba su día de trabajo sin haber asistido antes a la Santa Misa. Por la tarde, repetía sus itinerarios marianos, lo que provocaba las críticas de algunos de sus compañeros, que le calumniaban por tener abandonado el trabajo. Varios de sus compañeros muy envidiosos lo acusaron ante el patrón por "ausentismo" y abandono del trabajo. 

El señor Vargas se fue a observar el campo y notó que sí era cierto que Isidro llegaba una hora más tarde que los otros (se trabajaba desde las seis de la mañana a seis de la tarde), pero que mientras Isidro oía misa, un ángel le guiaba sus bueyes y estos araban juiciosamente como si el propio campesino los estuviera dirigiendo.



Lo que ganaba como jornalero, Isidro lo distribuía en 3 partes:una para el templo, otra para los pobres y otra para su familia (él, su mujer y su hijito). Y hasta para las avecillas tenía sus apartados. 

En pleno invierno cuando el suelo se cubría de nieve, Isidro esparcía granos de trigo por el camino para que las avecillas tuvieran con que alimentarse. Un día lo invitaron a un gran almuerzo. El se llevó a varios mendigos a que almorzaran también. El invitador le dijo disgustado que solamente le podía dar almuerzo a él y no para los otros. San Isidro repartió su almuerzo entre los mendigos y alcanzó para todos y sobró.


Los domingos los distribuía así: un buen rato en el templo rezando, asistiendo a misa y escuchando la Palabra de Dios. Otro buen rato visitando pobres y enfermos y por la tarde saliendo a pasear por los campos con su esposa y su hijito. Pero un día mientras ellos corrían por el campo, dejaron al niñito junto a un profundo pozo de sacar agua y en un movimiento brusco del chiquitín, la canasta donde estaba se dio vuelta y cayó dentro del hoyo. Alcanzaron a ver esto los dos esposos y corrieron junto al pozo, pero este era muy profundo y no había cómo rescatar al hijo. Entonces se arrodillaron a rezar con toda fe y las aguas de aquel aljibe fueron subiendo y apareció la canasta con el niño y a este no le había sucedido ningún mal. No se cansaron nunca de dar gracias a Dios por tan admirable prodigio.



Volvió después a Madrid y se alquiló como obrero en una finca, pero los otros peones, llenos de envidia lo acusaron ante el dueño de que trabajaba menos que los demás por dedicarse a rezar y a ir al templo. El dueño le puso entonces como tarea a cada obrero cultivar una parcela de tierra. Y la de San Isidro produjo el doble que las de los demás, porque Nuestro Señor, le recompensaba su piedad y su generosidad.


En el año 1130 sintiendo que se iba a morir hizo humilde confesión de sus pecados y recomendando a sus familiares y amigos que tuvieran mucho amor a Dios y mucha caridad con el prójimo, murió santamente. Murió el 15 de Mayo de 1130. Cuarenta años después de la muerte de Isidro, su cuerpo fue trasladado del cementerio a la iglesia de San Andrés. Se dice que se le apareció a Alfonso de Castilla y le mostró el sendero escondido por el cual sorprendió a los Moros y consiguió la victoria de Las Navas de Tolosa, en 1212. Cuando el Rey Felipe III de España fue curado de una enfermedad mortal al tocar las reliquias del santo, el rey cambió el antiguo relicario por uno costoso, hecho de plata.



Fue canonizado por el Papa Gregorio XV, junto con Santa Teresa, San Ignacio, San Francisco Javier y San Felipe Neri, el 12 de Marzo de 1622. 
En tiempos de Carlos III, su cuerpo se trasladó a la Colegiata donde se encuentra hoy en día. El 11 de agosto de 1967, Inocencio XII declara a su mujer Beata, y en 1752 es proclamada como Santa María de la Cabeza.





San Isidro es ampliamente venerado como el patrón de los campesinos y los peones. Multitud de lugares, como en Sevilla la Nueva, se acogen a su protección entre las que destacan Zaragoza y en especial Madrid, que es su patrón. Su fiesta se celebra el 15 de Mayo.